Era un puto domingo por la noche y con mi familia ibamos a dejar a una amiga en su casa con el auto. Yo queria helado a toda costa pero supuestamente no habia plata entonces me tuve que subir al bendito auto. La amiga de mi mamá, una mujer muy formal e impecable, agarra la puerta y ¡paf! la tira con toda y mi dedo mas lento queda atrapado en la goma del auto, suerte que habrió rapido la puerta, por que si no... chau dedo. De inmediato me llevaron al hospital donde me pusieron un super yeso justo en el dedo que se usa para señarlar. Yo digo, ¿no hubiera sido mejor que me hubieran agarrado el dedo del medio? asi le podia hacer faquiu a la gente, o que me francturara la mano entera, pero cuando tenia clases, asi no podia escribir. ¿Tan mala suerte tengo? justo en vacaciones, ¿Qué hago yo con un maldito yeso en mi mano derecha? ensima siendo diestra... es algo de no creer.
Al dia siguiente me levante camine unos pasos y ¡pum! me re choque con la puta piernita de la silla que está especialmente inventada para que yo me golpee la rodilla y así arruinarme el verano con dos yesos: uno en el dedo y otro en el pie. Igual, ningun problema, estoy perfecta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario